Pues nada, como los que viajáis no decís nada de vuestros viajes por el mundo, yo voy a hacer una pequeña crítica gastronómica.
Ayer, sábado, en El molín de Mingo, en algún lugar de Peruyes, concejo de Parres, Asturias. El susodicho molín se encuentra escondidillo, así que para encontrarlo conviene que te indique (mejor si te lleva, y si encima paga, ya es la bomba) alguien que lo haya conocido previamente. El entorno es casi perfecto, con sus montañitas, su río, sus gallinas, ovejas y patos sueltos por ahí. Luego el comedor queda un poco raro, porque es un edificio nuevo, construido en plan casa rural, con su techo de vigas vistas... y un peazo viga de acero y otras dos que la sujetan en medio del salón.
Luego está el asunto de la comida. La carta es limitadita. Más o menos tenían: croquetas, tortos, fabada, cabrito, pitu de caleya con arroz, pitu de caleya con patatas, y quizá se me estén olvidando una o dos cosas, pero no más. Como la expedición se componía de seis adultos y tres menores, pedimos todo lo que os he dicho menos el pitu de caleya con patatas. Y os cuento lo interesante:
De entrante nos dieron (antes de pedir nada) una crema de queso gamonedo que voló en quince segundos, o algo menos. Muy rica.
Las croquetas estaban muy buenas. Caseras de verdad.
Los tortos estaban bien, aunque tampoco mataban. Venían cinco, uno con morcilla, otro con huevo, otro con picadillo, otro con algo blanco que sabía a pescado ahumado, y otro con una cosa anaranjada, llena de cebolla y picante.
El cabrito, de lo que probamos, lo más regulero. No es que estuviera malo, que tampoco es eso, pero quedaba en una cosa la mar de normalita.
La fabada estaba muy buena. Tampoco puedo decir mucho más, ya sabéis todos lo que es una fabada.
Y lo mejor, el pitu de caleya con arroz. Traducido, pollo de corral (no de camino) con arroz. En realidad, un arroz caldoso con pollo que estaba de muerte. Sin ninguna duda, el segundo mejor arroz que he comido en mi vida. Y no tengo nada más que decir.
El café lo hacen de puchero, y también está un rato bueno. Te ponen en la mesa la jarra con el café, la leche, azúcar blanco y moreno, y ahí te apañes. Una pena que viene justito: sólo pudo repetir café el patriarca de la expedición.
Y de postre, probamos la tarta de la güela, y los frixuelos con chocolate y con crema de queso y toffe. La tarta estaba deliciosa; los frixuelos con chocolate bastante normalinos y los de crema de queso y toffe... un puntito demasiado innovadores.
Pequeños inconvenientes: no se puede pagar con tarjeta. El camino que elegimos para dar un paseo después de la comilona era demasiado empinado, mala suerte. Hay que reservar impepinablemente. A los incautos que aparecen por ese recóndito lugar sin haber reservado no los atienden, aunque tengan sitio. Y conviene no adelantarse demasiado, porque no tienen bar, así que no se puede hacer tiempo tomando una cañita.
Total, que el sitio mola. Y el pitu de caleya con arroz está de muerte.
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27/7/08
23/10/07
Miraflores
El sábado dimos un pequeño paseo por Miraflores. Nada del otro mundo: No miramos el reloj al subir, pero la bajada nos llevó una hora larga. Para entrar en calor esta temporada. Asistimos maite, Ricardo y un servidor: una cosita muy familiar.
Salimos de la Fuente del Cura y tiramos hacia arriba por una carreterucha que en seguida pasó a ser pista forestal. Es una ruta que viene indicada, que lleva a Soto del Real dando un pirulo por la capilla de San Nosequién. Nosotros, fieles a nuestra costumbre, nos desviamos antes de llegar a la capilla, por otra pista que sube hacia la Morcuera. Después de subir un ratito (muy suave y por pista forestal) nos apartamos del camino un poquito, lo justo para comer. Después, en vista de que no nos habíamos perdido, decidimos bajar atajando, atravesando un par de prados y por un caminillo de cabras. Un poquito de off-road, pero sin llegar a perdernos ni nada.
Lo dicho: un paseillo. Primero atravesando un bosque de robles (robledo macureño, decía una señal), y luego de pinos.
A ver si nos vemos en la próxima.
Salimos de la Fuente del Cura y tiramos hacia arriba por una carreterucha que en seguida pasó a ser pista forestal. Es una ruta que viene indicada, que lleva a Soto del Real dando un pirulo por la capilla de San Nosequién. Nosotros, fieles a nuestra costumbre, nos desviamos antes de llegar a la capilla, por otra pista que sube hacia la Morcuera. Después de subir un ratito (muy suave y por pista forestal) nos apartamos del camino un poquito, lo justo para comer. Después, en vista de que no nos habíamos perdido, decidimos bajar atajando, atravesando un par de prados y por un caminillo de cabras. Un poquito de off-road, pero sin llegar a perdernos ni nada.
Lo dicho: un paseillo. Primero atravesando un bosque de robles (robledo macureño, decía una señal), y luego de pinos.
A ver si nos vemos en la próxima.
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24/9/07
¡¡Bienvenidos!!
Hola.
Este es el nuevo blog común de un montón de gente. Veréis como luego sólo escribo yo...
En fin, no importa.
En cuanto a mí, como tenía planeado desde el principio, sólo escribiré aquí cuando salga al campo o de turista por ahí. Para lo demás, seguiré escribiendo en el mío, que para eso lo tengo.
Espero qie poco a poco por lo menos los demás interesados vayan apareciendo por aquí. Yo prometo avisarles a todos esta semana.
Nos vemos.
Este es el nuevo blog común de un montón de gente. Veréis como luego sólo escribo yo...
En fin, no importa.
En cuanto a mí, como tenía planeado desde el principio, sólo escribiré aquí cuando salga al campo o de turista por ahí. Para lo demás, seguiré escribiendo en el mío, que para eso lo tengo.
Espero qie poco a poco por lo menos los demás interesados vayan apareciendo por aquí. Yo prometo avisarles a todos esta semana.
Nos vemos.
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